Condiciones para el aprendizaje

En un buen artículo del Harvard Business Review, titulado "Is yours a Learning Organization?", David Garvin y sus colegas resumen en tres categorías lo que a su juicio requiere una organización para establecer las condiciones necesarias para aprender de manera colaborativa. Estas son:


  1. Ambiente institucional favorable. Una condición necesaria para el aprendizaje institucional es que los colaboradores de una organización tengan la seguridad sicológica para expresarse abiertamente, se relacionen en un clima de respeto y aprecio a las diferencias de opinión, estén abiertos a nuevas ideas y tengan tiempo para la reflexión. Las organizaciones que aprenden requieren de un ambiente donde se valore el saber de los miembros del equipo, sus diferentes formas de aprender y sus aportes para el aprendizaje de la organización.
  2. Prácticas y procesos específicos de aprendizaje. Esta condición se refiere a la necesidad de las organizaciones que aprenden por contar con agendas de aprendizaje, así como de procesos y tiempos específicos para compartir, analizar y generar conocimiento y para la formación, capacitación y transferencia de conocimiento.
  3. Liderazgo que refuerce el aprendizaje. Se refiere al papel activo de los líderes de la organización en relación al aprendizaje. Las organizaciones que aprenden necesitan de líderes que invitan a los equipos a dar sus opiniones en las discusiones, que escuchan atentamente, que promueven múltiples puntos de vista, que abren espacios para identificar problemas, retos y soluciones para la organización y sus prácticas.

Creemos que los elementos descritos atrás sintetizan bien las condiciones básicas para lograr que una organización aprenda. Queremos ahora agregar otros elementos que complementan o especifican esas condiciones a nivel de las organizaciones.

Voluntad de establecer un sistema de aprendizaje con procesos de documentación y mejoramiento continuo de prácticas. Un aspecto fundamental para el logro del aprendizaje en una organización, es la existencia de la voluntad y de una decisión explícita de la organización para convertir el aprendizaje colaborativo en una prioridad estratégica de la organización. Esto implica una conciencia a nivel de los líderes sobre la importancia del aprendizaje como parte de la estrategia de mejora continua de las prácticas.

Decisión de dedicar un responsable para la motivación y facilitación externa de los grupos de trabajo. Un proceso sistemático de aprendizaje requiere de un responsable que se encargue de motivar, hacer seguimiento y facilitar el proceso de los grupos de trabajo al interior de la organización, o en la relación de la organización con otras organizaciones. El acompañamiento y dinamización del proceso contribuye a la sistematicidad y planeación del mismo, al establecimiento de una secuencia clara en el proceso de aprendizaje, a promover la generación de insumos para el análisis (revisión documental, referenciación), y al mejor desarrollo del proceso mismo de análisis y reflexión (elaboración de preguntas, levantamiento de temas críticos para la revisión de los supuestos de la práctica, organización de la información y de las lecciones aprendidas).

Establecimiento de espacios y tiempos específicos para el proceso de aprendizaje. Los colaboradores en una organización social suelen tener múltiples actividades que compiten con los procesos de aprendizaje. Solamente si la organización establece el aprendizaje como prioridad y por tanto especifica tiempos para dicho aprendizaje, será posible establecer los espacios de reflexión y el tiempo para trabajar en la mejora de las prácticas.

Establecimiento de sistemas de gestión y comunicación de la información. Los procesos de aprendizaje deben contar con procesos de recolección, interpretación y diseminación de la información, fácilmente accesibles para el conjunto de la organización.

Junto a las condiciones para el aprendizaje de las organizaciones, existen condiciones que facilitan el aprendizaje en las redes. Entre estas condiciones podemos señalar las siguientes:

La doble vía en las redes de aprendizaje. Una red de aprendizaje tiene sentido cuando sus miembros le dan valor al aprendizaje colaborativo. Una red agrega valor no sólo por lo que cada miembro logra de la red, sino también por lo que aporta. Es un valor creado conjuntamente entre los miembros y de doble vía, gracias al cual cada miembro valora el estar trabajando en red y a la vez contribuye a la creación conjunta de valor con otros. En este sentido, la decisión de participar en una red pasa por considerar que es mejor aprender con otros que solo y que se está dispuesto compartir y generar conocimiento de forma colaborativa.

Especificar el tipo de red de aprendizaje. Existen varios tipos de redes y es importante decidir cuál es el tipo de red más adecuado para el aprendizaje de una organización particular, pues cada tipo de red ofrece aprendizajes y responsabilidades diferentes. Sin pretender hacer una categorización completa, a continuación describimos algunos tipos de red para ejemplificar la variedad de las opciones existentes:


  1. Redes orientadas a conectar y facilitar los intercambios entre personas u organizaciones. Son redes que conectan individuos para facilitar el intercambio y aprendizajes entre ellos. Este tipo de red pretende que cada miembro encuentre respuesta a sus necesidades, pero no pretende generar acuerdos, ni una producción de conocimiento colaborativa
  2. Redes orientadas a generar identidad colectiva alineando a personas u organizaciones. Es una red que conecta para lograr una dinámica e identidad compartida. Esta más orientada a la transferencia de conocimiento que a la producción colaborativo del mismo. Puede centrarse en el conocimiento producido por externos para intercambiar información y formarlos en determinados valores, conocimientos y estrategias.
  3. Redes orientadas a producir conocimiento estratégico para mejorar las prácticas de sus miembros. Es una red que conecta, alinea y produce aprendizaje de forma colaborativa. Produce a partir de agendas compartidas y establece conexiones para producir colaborativamente. Es una red que genera productos (documentos, guías, prácticas sistematizadas, prácticas mejoradas, cursos, etc.) orientados al cambio organizacional y mejora de las prácticas de intervención de los miembros que participan en ella.

Los procesos de aprendizaje colaborativo requieren animadores e inversiones para la operación de la red. Al igual que en las organizaciones, los procesos colaborativos en red no se dan solamente por la voluntad de aprender de los miembros. Requieren dinamizadores u animadores, personas u organizaciones que coordinen, faciliten o promuevan el proceso de aprendizaje entre las organizaciones. Requieren aportes en tiempo de las mismas organizaciones para generar la confianza con sus pares, para participar en el establecimiento de las agendas y establecer los mecanismos del aprendizaje. Las redes requieren también apoyo de sus miembros con los recursos necesarios para la operación misma de la red, en temas de gestión, plataforma, comunicaciones, etc.

Tener en cuenta los retos y generar las condiciones básicas para enfrentarlos es fundamental para el buen desarrollo de las iniciativas de aprendizaje.